Recuerdos de Liverpool

The Blisters in Liverpool

The Blisters en Liverpool: The Beatle week

Bajamos corriendo las escaleras como niños que salen del colegio. Una ola de calor nos recibió entre paredes de ladrillo. La multitud y la escasa iluminación no impidieron que viéramos a lo lejos el escenario… Sonaba la música bien fuerte, desfilaban las cervezas y la gente bailaba entusiasmada: estábamos en The Cavern Club. Intentar describir con palabras lo que sentimos en aquellos cinco días de “Beatle Week”, supera cualquier capacidad literaria. Vivimos una de las experiencias musicales más importantes de nuestra vida, y la disfrutamos entre amigos, porque los lazos que nos unían volvieron de Liverpool notablemente reforzados.

Tocar en The Cavern, allí donde Brian Epstein descubriera al grupo más importante de la historia de la música moderna, que duda cabe de que es algo especial. Se te queda cara de tonto al tocar sus paredes, al recorrer sus pasillos, la humedad que el calor y el sudor de la gente generan es notable, podría resultar desagradable, pero en realidad le da un toque de distinción… The Cavern gotea música, es pura energía. Uno llega allí y piensa: “voy a ofrecer el mejor concierto de mi vida, porque estoy aquí, porque estos ladrillos han visto pasar a los mejores músicos del mundo, porque su escenario irradia poder… te contagia de el Don”. Uno sueña en llegar a ser como John, Paul, George o Ringo, los auténticos propietarios de ese Don. Uno cree que sólo por estar allí el sueño es más posible…

The Blisters in Liverpool

Soñando o estando despierto, The Cavern (Front Stage) es un lugar mágico. Allí tuvimos la inmensa suerte de dar tres conciertos ante un público volcado, entregado por completo al sonido de los Fab Four que nosotros interpretábamos. Cada grito, cada aplauso, cada vez que alguien nos pedía: “one more!, one more!”, nuestras pilas se recargaban y el corazón nos latía al límite de sus posibilidades. Allí presentamos algunos temas poco habituales como Tweenty flight rock, In spite of all the danger… que los Beatles tocaron en sus primerísimos años, cuando nadie los conocía, y fueron coreados y bailados por ese maravilloso público. Incluso el colmo de nuestro atrevimiento, Because I know you love me so, una canción inédita que John y Paul dejaron incompleta, y que pudimos rescatar de las sesiones de grabación de Let it be, también recibió aplauso y reconocimiento… ¡Y qué decir de los clásicos! I’m down, Revolution, All my loving, Get back, Come together, Run for your life… ¡El público estallaba! y nosotros con ellos cada vez.

The Blisters in Liverpool

Pero aquel no fue el único escenario por el que pasamos. En Blue Angel Club, otro emblemático rincón de la mítica historia del cuarteto de Liverpool, ofrecimos el tercer show de nuestra pequeña gira. Allí se tomó en 1960, la primera instantánea del grupo llamado The Silver Beatles, con unos jovencísimos John, Paul y George, a la cabeza. También dejamos nuestro sello en el hotel Adelphi en dos ocasiones, con sendas actuaciones que cerraban la jornada. Y nuestro debut, en el segundo escenario de The Cavern, el conocido como Back Stage, en el mismo lugar donde Paul McCartney ofreciera un impresionante concierto en 1999.

Fueron cinco días intensos, completos, en los que cada segundo transcurrido se hizo inmenso. Lo único que nos obsesionaba era seguir tocando. El agotamiento no parecía existir, no parecía haber existido nunca, y nosotros volábamos de “gig” en “gig” como si hubiéramos estado siempre allí, ¡era lo más natural del mundo! Fue una sensación muy familiar, nos sentíamos como “en casa”, haciendo lo que más nos gusta para un público al que le gusta tanto como a nosotros.

No faltó, claro esta, un poco de turismo beat recorriendo paisajes que ahora forman parte de nuestro recuerdo. Visitamos la casa donde John se crió, y la inconfundible puerta de Strawberry Field, vimos a un doble de Paul saliendo de la que fuera su casa,  la barbería de Penny Lane,  la escuela de arte donde John realizó sus estudios… Quisimos apropiarnos de cada momento, de cada color, cada aroma, intentando revivir con la imaginación aquellos años fugaces que cambiaron la música moderna… Es ese aire tan especial que tiene Liverpool, uno siente al pasear por sus calles que respira notas musicales.

Nosotros estuvimos allí, aprovechando cada respiración para absorber un poco de ese espíritu, para llenar de rock and roll hasta la última de nuestras células… Y aquí seguimos, con tanta energía como siempre, con el ansia renovada para seguir disfrutando y haciendo disfrutar a nuestro público, mejorando cada día para rendir el homenaje eterno que The Beatles se merece.

From The Cavern to you…

The Blisters.

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